AAlguien que temerariamente escupe para arriba o a quien poco importa apedrear su propio techo, pues sabe que aquí, en el país de “las Sucesiones Presidenciales”, no tienen consecuencias esas cosas, calificó como MAL NACIDOS a quienes se apropian o permiten la apropiación de los bienes del pueblo, aprobados por el gobierno para atender a la población afectada por el COVID-19 o en riesgo de contagio por el mismo.

Desde luego esos MAL NACIDOS fueron MAL PARIDOS por malas madres que solo se preocuparon por alimentarlos materialmente; pero, que se olvidaron de nutrirlos espiritualmente y no les enseñaron principios y valores morales y por ello se convirtieron en ladrones y/o narcotraficantes, violadores y asesinos. Ellos son excelentes productos de un Sistema de CORRUPCIÓN e IMPUNIDAD, cimentado por los dos partidos políticos tradicionales, que históricamente se han turnado el saqueo de la hacienda pública; fueron cultivados por los militares que han sido actores activos o pasivos según los intereses coyunturales de su cúpula o del Departamento de Estado; cultivados también por la alta jerarquía eclesiástica de la Iglesia Católica y de las sectas fundamentalistas que consagran el modelo, bendiciendo a las élites de poder que detentan el gobierno.

A esos mal nacidos alguien los puso en el lugar o el cargo donde podían lucrarse y lucrar. Seguramente fue otro mal nacido, pues las personas honestas (bien nacidas) no forman equipo con ladrones ni corruptos. A éstos los acogen otros de igual calaña. Otros que no reclutan su personal por su capacidad, sino, por su falta de escrúpulos y larga cola o a otros con poca cola; pero, jóvenes sin criterio, llevados para cabecear y hacer grandes genuflexiones ante el mal nacido principal.

Seguramente se siente redimido al calificarlos de MAL NACIDOS, término que suena más a una execración de connotaciones condenatorias religiosas, puesto que no tiene implicación alguna con acciones inmediatas de índole jurídico penal para estos “mal nacidos”. Con ese calificativo, ya se lavó la cara del gobierno.

Hace unos días el Jerarca de la iglesia Católica hondureña, en otro de sus tibios sermones que tocan con pinzas al poder implantado, se atrevió, en el marco de la parábola del sembrador, el trigo y la cizaña, a señalar la corrupción, los ladrones y los narco-negociantes, personificando la cizaña con ellos al decir: <la semilla de la corrupción “mete la mano si nadie se va dar cuenta”, son cifras tan grandes, que si sacamos un poco, después eso se va callar>. Luego más adelante, refiriéndose a lo mismo cuestiona, como cuestiona el pueblo: <Por eso a tantos nos escandaliza el problema del mal, ¿Por qué estos ladrones, estos narco-negociantes prosperan, prosperan y se llenan de propiedades y de riquezas?>Claro, en su papel de domesticadorllama a actuar como el dueño de la mies. O sea, esperar la cosecha para separar el trigo de la cizaña y quemarla sin destruir el trigo. Fácil decirlo para quien lo tiene todo y poco le importa el sufrimiento de los demás; pero, para el más del 67% de la población que vive en la pobreza o en la miseria, es insoportable sentir su hambre y la de su familia y ver impotente cómo se roban lo que es suyo.

Lo de la parábola del trigo y la cizaña del Libro de Mateo 13 del 24 al 30, y 57 del Evangelio apócrifo de Tomás, trajo su reacción del titular del Ejecutivo, quien tomó de la homilía lo que le era útil a sus intereses. Sucedió en una iglesia de la competencia. Desde luego no hizo alusión a los corruptos, a los ladrones y a los narco-negociantes. Eso es como hablar de la soga en casa del ahorcado. Habló de la cizaña personificándola en quienes critican a su gobierno. Citando al prelado, dijo: “Él los llamó a los que siembran la cizaña: Honduras no puede seguir así, como un campo donde todo el mundo se encarga de sembrar cizaña, el odio, el crimen, la maldad, la difamación, el robo”. La pregunta es: ¿Acaso lo dicho por el religioso lo generan las buenas actuaciones de los funcionarios del gobierno? ¿Acaso lo que se dice es por el honesto y transparente uso de los recursos aprobados para beneficio del pueblo?

Es momento “de solidaridad y compasión que se nos enseña en las Escrituras” dijo. ¿Acaso estará pidiéndole al pueblo ser solidario y compasivo con los MAL NACIDOS que compraron insumos de bioseguridad de mala calidad y sobrevalorados en supuestas empresas de amigos o parientes?; ¿O con los que fueron en el jet presidencial a comprar respiradores incompletos e inadecuados que ahora están embodegados?; ¿O con los que gastaron más de mil doscientos millones de lempiras en hospitales móviles de dudosa utilidad y sobrevalorados?, y solo citamos éstos, para no hacer tan larga la lista.

No necesita llamar al pueblo a la solidaridad y a la compasión con los más necesitados, porque el pueblo, pese a la precariedad en la que se encuentra y pese a la psicosis de terror destilada desde la mayoría de los medios y de las diarias e inevitables cadenas, da de lo poco que tiene a quienes, después de tener un empleo o vivir en el engaño de la economía informal, ahora como menesterosos inundan las calles clamando la caridad de los buenos Samaritanos. Las organizaciones de derechos humanos como ACI PARTICIPA, que no tienen más recursos que los que la Cooperación Internacional les confían para sus proyectos, a regañadientes pudieron logar la autorización de afectar ciertas líneas y, destinar recursos para la compra de alimentos e insumos de bioseguridad entregados a población necesitada en los territorios que abarcan los proyectos. De estas acciones no se ha hecho publicidad, como se estila en el contexto y los únicos videos y fotografías son los que los cooperantes exigen como respaldos de que lo que se les informa, si se hizo.

Finalmente, para la elite gobernante con sus corifeos y para la alta jerarquía de las iglesias, son sembradores de cizaña las personas y organizaciones que denuncian los escandalosos actos de corrupción cometidos por los MAL NACIDOS, escogidos desde el Ejecutivo para ubicarlos en cargos donde pueden robar. Son sembradores de cizaña también sacerdotes como el Padre Melo y el Padre Florentino, porque desde sus sermones denuncian a quienes violan el derecho humano al agua, a la tierra, a la educación, a la salud y los bienes comunes. Y todo, porque todos ellos y ellas, aunque son creyentes de Dios, creen que aquí y ahora, deben pagar por sus delitos y no esperar el Juicio Final, que es la hora de la cosecha como reza la parábola de Jesús.

ACI PARTICIPA forma parte del clamor generalizado
¿DÓNDE ESTÁ EL DINERO?

Tegucigalpa, MDC, 29 de julio de 2020

Asociación para una Ciudadanía Participativa, ACI PARTICIPA